domingo, 4 de septiembre de 2011

El oportunity detecta en Marte unas rocas nunca vistas

Halladas en un cráter inexplorado donde el rover de la NASA busca vestigios de vida, pudieron ser desenterradas por el impacto de un objeto contra el Planeta rojo



El rover Opportunity de la NASA ha descubierto en un cráter de Marte unas extrañas rocas con una textura nunca vista hasta ahora. Una de ellas, del tamaño de un taburete, pudo haber sido desenterrada por el impacto contra la superficie del planeta de un asteroide o algún otro objeto semejante, que abrió un boquete dentro de los límites del agujero geológico que el robot ha comenzado a explorar. Las rocas son, casi con toda seguridad, muy antiguas, lo que aumenta las esperanzas de encontrar vestigios de vida en la zona, objetivo principal de la misión.

El Opportunity, una de las maravillas de la NASA, llegó hace tres semanas al borde del cráter Endeavour, de 22 kilómetros de diámetro y 25 veces mayor que el Victoria, de donde procedía, en busca de vestigios de vida marciana. En el nuevo desplazamiento, los científicos esperaban encontrar rocas mucho más antiguas que las hasta ahora observadas en los siete años y medio que el rover lleva en Marte y, con un comienzo semejante, no pueden sentirse defraudados.

Según explicaron responsables de la agencia espacial, la primera roca que examinó el robot en su nuevo destino tiene el tamaño de un taburete. Su superficie es plana y aparentemente fue desenterrada por el impacto con otro objeto, que formó un boquete del tamaño de una cancha de tenis en el borde del cráter Endeavour.

La roca ha sido bautizada de manera informal como «Tisdale 2» y «es diferente de cualquier otra nunca vista en Marte», ha dicho Steve Squyres, investigador de la Universidad de Cornell en Ithaca (Nueva York). La piedra tiene una composición similar a algunas rocas volcánicas, pero con más zinc y bromo de lo que han detectado anteriormente, según los datos obtentidos por el brazo robótico del rover.

La diversidad de los fragmentos hallados podría ser el preludio de que puedan aparecer otros minerales que arrojen más luz sobre la composición y los orígenes del Planeta rojo. Por ello, la próxima misión del Opportunity será ir a la caza de rocas arcillosas, que son las que pueden conservar señales de vida marciana, si es que alguna vez existió. El rover sabe a qué atenerse. Las observaciones de las naves espaciales orbitadoras de Marte sugieren que las formaciones rocosas en el borde de cráter datan de la historia temprana del planeta e incluyen minerales arcillosos, que se forman en condiciones menos ácidas y de humedad, posiblemente más favorables para la vida.

El cráter tiene crestas discontinuas en su borde y marcas en la roca sedimentaria, que parece que hubiera sido cortada, llena de cavidades rellenas de material posiblemente arrastrado por el agua. No obstante, los científicos advierten de que todavía es pronto para hacer especulaciones y se necesitarán más datos del robot.

Un rover con artritis


Después de siete años y medio de misión en Marte, equivalentes a 2.703 días marcianos, John Callas, director del proyecto en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA ha reconocido que el Opportunity tiene «algunos achaques» debido a su edad, pero continúa aún puede regalarnos nuevos descubrimientos. «Tiene un poco de artritis en su brazo robótico, hemos visto alguna parálisis en su sistema neurológico, pero las baterías siguen en buen funcionamiento», ha señalado con orgullo.

No obstante, Callas ha advertido de que en cualquier momento se podría perder algún componente crítico del sistema esencial del vehículo explorador, circunstancia en que la misión se daría por concluida. «Tenemos un robot anciano que está mostrando su edad pero está en buena forma, duerme bien y tiene unos niveles de colesterol excelentes, esperamos que continúe con su labor científica», ha bromeado.

El Opportunity y su hermano gemelo Spirit fueron lanzados en 2003, con el objetivo de recorrer el Planeta Rojo desde dos puntos opuestos. Comenzaron su exploración, prevista inicialmente para tres meses, en enero de 2004, pero su misión se ha ido prolongando con magníficos resultados. En el camino se quedó Spirit, cuyas ruedas se atascaron en las arenas marcianas y tras los infructuosos intentos de la NASA para salvarlo dejó de comunicarse en marzo de 2010. La NASA ya prepara la nueva generación de robots marcianos. Curiosity partirá a finales de este año para aterrizar en agosto de 2012.

Imágenes de un cráter de Marte que fue un gran lago cuando había agua

La Agencia Espacial Europea (ESA) publicó hoy varias fotografías que presentan un cráter en las tierras altas del sur de Marte que fue el lecho de un gran lago cuando el agua fluía por la superficie de ese planeta. El cráter de Eberswalde, captado por la sonda Mars Express, tiene 65 kilómetros de diámetro y se formó hace más de 3.700 millones de años por el impacto de un asteroide, explicó la ESA en un comunicado.


Aunque una parte del Eberswalde fue cubierto por el impacto posterior de otro asteroide, que creó un segundo cráter, en la zona visible se conservan los restos de lo que en un tiempo fue "un gran delta, surcado por múltiples brazos fluviales".

El delta tenía unos 115 kilómetros cuadrados de superficie y estaba alimentado por los citados ríos.
Cuando se secó, gran parte de esas formaciones quedaron ocultas bajo una capa de sedimentos arremolinados por el viento.

Las estructuras analizadas -identificadas originalmente por la sonda Mars Global Surveyor de la NASA estadounidense- "son una prueba inequívoca de que hace tiempo el agua fluía por la superficie de Marte", señaló la ESA.

Junto al Eberswalde hay otro cráter, el Holden, de 140 kilómetros de diámetro y que cuando se generó proyectó rocas que cubrieron gran parte del primero.

Uno y otro son dos de los cuatros emplazamientos seleccionados para el aterrizaje de una misión de la NASA, el Mars Science Laboratory, que despegará a finales de este año. EFE

 

El basurero espacial se desborda

La acumulación puede desatar una reacción en cadena que obligaría a detener todas las misiones al espacio


El descomunal vertedero de basura espacial que gira en torno a la Tierra a miles de kilómetros por hora está fuera de control. Un estudio oficial de EEUU acaba de alertar de que la acumulación de chatarra ha alcanzado un "punto crítico" y que es necesario tomar medidas para reducir la contaminación del espacio.

El documento, elaborado por la Academia Nacional de Ciencias (NAS), señala que EEUU ha detectado unos 22.000 fragmentos de aeronaves que se han acumulado desde el comienzo de la carrera espacial hace más de medio siglo y que, en el vacío, se comportan como letales proyectiles que pueden arruinar satélites y causar graves daños a misiones tripuladas. Este arsenal lo componen desde satélites abandonados y grandes piezas de cohetes gastados de varios metros de longitud hasta diminutos fragmentos de menos de un centímetro que pueden penetrar en el fuselaje de una nave como si estuviese hecha de mantequilla.

El trabajo de la NAS reconoce que hay lagunas en los sistemas de radares terrestres con los que EEUU sigue y modela el comportamiento de la montaña de basura usando instalaciones del Ejército. El crecimiento sin precedentes que ha experimentado el basurero en los últimos seis años ha puesto al límite este servicio de vigilancia, del que se nutren agencias espaciales de todo el mundo, incluida la europea. El trabajo apunta que faltan fondos y personal en la NASA para vigilar un vertedero que no para de crecer y que puede llegar a ser ingobernable.

"Hemos perdido el control del entorno", alerta Donald Kessler, jefe del panel de casi 50 expertos que han realizado el informe a petición de la NASA. En la década de 1970, mientras EEUU y la URSS estaban inmersas en una carrera científica y militar por el control del espacio, este astrofísico fue uno de los primeros en alertar de los riesgos de la basura espacial. De hecho le dio nombre al llamado efecto Kessler, una reacción en cadena ocasionada por la acumulación de basura. En un espacio abarrotado de partes de naves y cohetes viejos, un impacto generaría grandes cantidades de escombros que a su vez provocarían otros impactos que se repetirían sin solución de continuidad. Aunque aún no se ha alcanzado ese punto, algunas regiones del espacio cercanas a la Tierra podrían llegar a él en unos años.

"Ya se ha alcanzado una densidad [de basura] crítica a una altura de unos 800 kilómetros", explica a este diario Holger Krag, experto en seguimiento de chatarra espacial de la Agencia Espacial Europea (ESA). Alcanzar el efecto Kessler podría dejar esa franja del espacio "completamente inservible", lo que obligaría a detener por completo el envío de satélites y naves espaciales desde la Tierra o una enorme inversión en futuras misiones de limpieza. "Todo depende de lo bien que nos portemos", advierte Krag.

El estudio de EEUU destaca dos ejemplos recientes de comportamiento lamentable. El primero lo protagonizó China, cuyo Ejército reventó uno de sus satélites con un nuevo misil espacial que deseaba poner a prueba. La maniobra puso en el espacio unos 3.000 peligrosos fragmentos de chatarraidentificables por el servicio de seguimiento en Tierra y otras 150.000 esquirlas de más de un centímetro. El país asiático logró así el dudoso honor de provocar el evento que más chatarra ha generado en la historia, según el informe de la NAS. En sólo un día, el volumen de basura espacial aumentó en un 15%.

Como atestigua el informe de la NAS, este tipo de metralla ha llegado a atravesar de lado a lado un transbordador tripulado de la NASA, en los que, de media, hay que cambiar dos ventanas después de cada viaje debido a los impactos. Los seis habitantes actuales de la Estación Esopacial Inter-nacional (ISS) tampoco estána salvo de estos proyectiles, aunque este artefacto es el único al que se ha dotado de blindaje protector. "El escudo es capaz de proteger del impacto de fragmentos de hasta un centímetro", explica Krag. Cuando esto no es suficiente, hay que poner en marcha los propulsores para esquivar restos peligrosos.

Naves de la basura


El tamaño del vertedero es tan preocupante que expertos de EEUU, Europa y Japón ya están estudiando cómo enviar misiones para limpiar parte del estercolero. Por ahora, los objetivos prioritarios son los fragmentos de mayor tamaño, que podrían ser recogidos, por ejemplo, por naves con un brazo robótico como el que tiene la ISS. Otros expertos han propuesto el uso de redes y enormes anzuelos para pescar los fragmentos más grandes o sistemas de pequeños cohetes que, una vez acoplados a los satélites viejos, puedan traerlos de vuelta a casa.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/394373/el-basurero-espacial-se-desborda