miércoles, 19 de octubre de 2011

El primer ensayo masivo prueba que la vacuna española antimalaria es eficaz

Los resultados de la última fase de la investigación liderada por Pedro Alonso confirman que el fármaco funciona en niños de entre 5 y 17 meses


Han tenido que pasar cuatro años para que se confirmaran las buenas noticias que se anunciaban en 2007: por primera vez, el mundo está a un paso de disponer de una vacuna eficaz contra la malaria, una inmunización que reduce en un 56% el riesgo de padecerla en los bebés de entre 5 y 17 meses, los más vulnerables a la patología, que se cobra cada año alrededor de 800.000 vidas, la mayoría de niños de África subsahariana.

La confirmación definitiva llegó ayer con la publicación de los resultados del primer ensayo en fase III (la última previa a su comercialización) con la vacuna en una de las revistas médicas más prestigiosas, The New England Journal of Medicine. España tiene motivos para sentirse parte de este éxito, ya que ha sido un científico de nuestro país, Pedro Alonso, el principal impulsor del desarrollo clínico del producto.
El trabajo ha estudiado la eficacia de la vacuna –llamada RTS,S/AS01– en dos grupos de edad distintos: los niños de entre 5 y 17 meses y los bebés de entre 6 y 12 semanas; en total, 15.460 participantes. El estudio publicado hoy ofrece los datos de los primeros 6.000 niños del primer grupo y habrá que esperar a finales de 2012 para confirmar si la vacuna es útil para los más pequeños.

Lo que se ha demostrado en esta ocasión es la eficacia de la vacuna a un año, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) quiere saber si la protección tiene una duración mayor, “algo muy complicado de evaluar en malaria”, como comentó el propio Alonso a este periódico en una reciente entrevista. Estos datos estarán listos en 2014, de forma que la OMS podrá realizar una evaluación final y, con eso, emitir lo que técnicamente se denomina una recomendación. Previamente, habría recibido una opinión técnica de la Agencia Europea del Medicamento, como para cualquier otro producto que va a ser registrado en Europa.

La vacuna podría empezar a administrarse en 2015.

La OMS podría incorporar la RTS,S a sus campañas de vacunación en 2015 El trabajo confirma los datos de otro ensayo, en fase II, publicado en The Lancet en 2007. “Llevamos mucho tiempo viéndolo venir, y todavía no estamos ahí del todo, pero está cada vez más claro que realmente estamos frente a la primera vacuna eficaz contra una enfermedad parasitaria en humanos”, escribe en el editorial que acompaña al artículo un entusiasmado Nicholas White, investigador de la Universidad de Mahidol y uno de los mayores expertos en la enfermedad del mundo.
La alegría de White era compartida por los muchos actores involucrados en este gran ensayo clínico, que se presentó en rueda de prensa en el Foro de la Malaria que organiza anualmente la Fundación Bill & Melinda Gates en su sede de Seattle (EEUU).

Protección adicional


Uno de los investigadores principales, Tsiri Agbenyega, del Hospital Komfo-Anokye de Ghana, señaló dos datos positivos adicionales. En primer lugar, que el uso de mosquiteras con insecticidas en la población vacunada alcanzó el 75%. “Esto implica que la vacuna supone una protección adicional a la ofrecida por los medios de los que ya disponemos”, subrayó. Además, los datos habían demostrado que la vacuna se puede administrar dentro del Programa Extendido de Inmunización (EPI), una iniciativa puesta en marcha por la OMS en los países en vías de desarrollo para que los niños reciban las vacunas más frecuentes. La inclusión de la vacuna en ese programa facilitaría su recepción en una población que, en muchas ocasiones, no tienen facilidad para desplazarse a los centros de salud.

La inmunización empezó a investigarse en los años sesenta La historia de la vacuna se remonta a los años sesenta del siglo pasado, cuando la descubrieron dos científicos de la Universidad de Nueva York. La inmunización fue adquirida por los laboratorios GSK, que la produjo en los años ochenta en la sede de su división especializada en vacunas, en Bélgica.
Tras probarla en voluntarios estadounidenses en el Instituto de Investigación militar Walter Reed, el fármaco no consiguió demostrar su eficacia y quedó en el olvido hasta que, en 2001, la Iniciativa para la Vacuna frente a la Malaria PATH (una asociación público-privada, que recibe importantes fondos de la Fundación Bill & Melinda Gates) decidió dar un impulso a la búsqueda de un candidato para prevenir la enfermedad. Fue entonces cuando el laboratorio mejoró el producto añadiéndole un adyuvante (una sustancia que mejora el sistema inmunológico), AS01. Y fue entonces también cuando Pedro Alonso, que dirigía el Centro de Investigação em Saúde de Manhiça de Mozambique, vinculado al Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona, inició la exitosa investigación que ha llevado a los resultados de ayer.

Sin embargo, a pesar del optimismo reinante, hay algunas cuestiones en torno a la vacuna que generan inquietud. La primera es, por supuesto, su eficacia, del 50,4% frente a la forma más común de la enfermedad y del 45,1% contra la más grave. “Estamos muy acostumbrados a ver vacunas con una eficacia del 99%, pero hay que valorar el impacto en términos absolutos”, subrayó el consejero delegado de GSK, Andrew Witty.

El laboratorio afirma que no sacará beneficio de su comercialización Por su parte, la directora del programa de Enfermedades Infecciosas de la Fundación Bill & Melinda Gates, Regina Rabinovich, apuntó a que era pronto para conformarse con dicha eficacia, porque aún faltan datos sobre el impacto de la vacuna en los niños más pequeños y sus resultados con más tiempo de seguimiento. A la pregunta de un periodista sobre si la fundación apoyaría la vacuna si “sólo se confirmara” ese porcentaje, Rabinovich fue contundente: “Absolutamente, sí”.
El otro asunto que preocupa es el coste que tendrá el medicamento. GSK no se cansa de repetir que no busca sacar beneficios de la vacuna, pero su consejero delegado no fue capaz de aventurar un precio concreto ante las preguntas de los medios de comunicación. Lo que dejó claro el presidente de PATH, Chris Elias, es que, si la vacuna acaba comercializándose, como todo parece indicar, se tendrán que involucrar a aún más actores en su financiación, como, por ejemplo, Unicef.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/402176/el-primer-ensayo-masivo-prueba-que-la-vacuna-espanola-antimalaria-es-e-caz

Almacenamiento seguro y eficiente del hidrógeno gracias al uso de magnesio con vetas de hierro


Se ha dado a conocer un nuevo enfoque al problema del almacenamiento seguro de hidrógeno en los futuros automóviles energizados mediante célula de combustible.

(NCYT) Esta idea se basa en las vetas de hierro a escala molecular que permean los granos de magnesio como una red de vasos capilares. Estas vetas pueden ser la clave para que el magnesio deje de ser sólo un candidato prometedor para el almacenamiento de hidrógeno, y pase a utilizarse de manera cotidiana para almacenarlo.

El hidrógeno ha sido promocionado como una alternativa limpia y eficiente a la gasolina, pero tiene un gran inconveniente: No hay, al menos hasta ahora, un modo seguro y rápido de almacenarlo a bordo de un automóvil.

Usar magnesio con vetas de hierro podría permitir superar este obstáculo, a juzgar por los resultados de la nueva investigación.

Los granos de magnesio puro son razonablemente eficaces en la absorción de hidrógeno gaseoso, pero sólo a una temperatura y una presión extremadamente altas pueden almacenar suficiente hidrógeno para darle a un automóvil una autonomía de unos pocos cientos de kilómetros. Si se tratase de gasolina, no importaría que la autonomía fuese más baja, ya que en muchas zonas urbanas hay bastantes gasolineras para reabastecerse en ruta. Pero en el caso del hidrógeno, las instalaciones utilizables como puntos de reavituallamiento de este combustible son todavía escasas o inexistentes en todos los países del mundo.

Un material práctico para almacenar hidrógeno de modo seguro debe ser capaz de acoger por lo menos el 6 por ciento de su propio peso en hidrógeno, y poder ser rellenado con él en una operación razonablemente fácil y para la que no se tarde más de lo que hoy se tarda en llenar el depósito de gasolina de un coche.

El equipo de Leo Bendersky, científico de los materiales en el Instituto Nacional estadounidense de Estándares y Tecnología (NIST), ha llegado a la conclusión de que usar el magnesio, con la ventaja de su peso liviano, en combinación con las vetas de hierro, permitiría una absorción y una liberación rápidas de una cantidad suficiente de hidrógeno para que los granos hechos de los dos metales actuasen a modo de depósito de combustible para los vehículos impulsados por esta sustancia.

Los granos del polvo hecho de magnesio con un poco de hierro pueden saturarse de hidrógeno en 60 segundos, y lo pueden hacer a una temperatura de 150 grados centígrados, mucho más fría que con métodos ensayados anteriormente, y a una presión también razonablemente baja, factores cruciales para otorgarle un buen nivel de seguridad a las operaciones más comunes con los vehículos impulsados por hidrógeno que se comercialicen para el público en general.

Fuente: http://www.noticias21.com/node/3735