viernes, 25 de noviembre de 2011

Descubren un "nido" de rayos cósmicos en el espacio

Situado en la constelación del Cisne, se trata de una enorme burbuja de gas muy caliente y enrarecido de más de cien años luz de diámetro


Sin que los humanos nos demos cuenta de ello, la Tierra está permanentemente sometida a un bombardeo continuo de rayos cósmicos que parecen llegar de todas partes sin que sepamos exactamente dónde, ni por qué, se generan. Ahora, y por primera vez, un grupo de astrónomos ha encontrado una posible fuente: un "nido" de rayos cósmicos alimentado por un grupo de jóvenes estrellas supermasivas. Se trata de una enorme burbuja de gas muy caliente y enrarecido. Mide más de cien años luz de diámetro y fue localizada siguiendo, hasta su origen, las trayectorias de numerosos rayos cósmicos con el satélite Fermi, de la NASA. El hallazgo se publica esta semana en Science.

Los rayos cósmicos, que llegan a nuestro planeta en forma de lluvia de partículas, están constituidos por protones muy energéticos, núcleos atómicos o electrones sueltos que llegan desde el espacio exterior. Desde que fueran descubiertos en 1912 por el físico austríaco Victor Hess, los investigadores han intentado averiguar, sin conseguirlo, de dónde proceden exactamente y, sobre todo, dónde obtienen su enorme energía.

Los rayos cósmicos, en efecto, viajan casi a la velocidad de la luz y ostentan energías que son superiores en varios órdenes de magnitud a las que se pueden obtener en los mayores aceleradores de partículas de la Tierra.

Muchos científicos creen que los rayos cósmicos con una energía superior a los 1015 eV (electronvoltios) deben su aceleración a las ondas de choque que se producen cuando una supernova (una estrella en explosión) expulsa una gran cantidad de material al espacio y a gran velocidad. Ya en 2003 se obtuvieron las primeras evidencias indirectas de que por lo menos algunos de estos rayos cósmicos se generaban en el interior de regiones muy activas en la formación de nuevas estrellas.

Para ello se midió la abundancia relativa de algunos isótopos presentes en los rayos cósmicos que llegan a la Tierra, y se encontró que por lo menos una quinta parte de ellos se correspondían con materiales eyectados por estrellas muy pesadas.

Ahora, las últimas investigaciones confirman esa hipótesis. Un equipo internacional de astrofísicos ha analizado los datos recogidos por el Large Area Telescope (uno de los instrumentos del telescopio espacial Fermi), y se ha encontrado con una enorme fuente de rayos gamma procedente de una región muy concreta de la constelación del Cisne. La emisión de rayos se extiende a lo largo de una línea que mide unos 160 años luz, justo en medio de dos cúmulos que contienen estrellas muy masivas. Uno de esos cúmulos contiene más de 500 de ellas, y el otro cerca de 75.

Las estrellas muy masivas se forman en el interior de densas nubes de gas y, a medida que crecen, expulsan materia en forma de viento estelar, un fenómeno que se acrecienta cuando alguna de ellas explota en forma de supernova. La enorme presión de estas eyecciones impulsa grandes cantidades de gas hacia fuera. Un gas que, al expandirse a gran velocidad, va creando cavidades, o burbujas, alrededor de las estrellas de las que procede. Estas burbujas pueden crecer hasta encontrarse con otras burbujas procedentes de estrellas vecinas, formando "superburbujas".

Ondas de choque


Los investigadores del Fermi creen que los rayos gamma que han detectado son el resultado de los rayos cósmicos que se generan en el interior de una de estas superburbujas al interactuar con los gases y la luz que contienen. Los científicos usan los rayos gamma para estudiar el comportamiento de los rayos cósmicos porque los primeros, a diferencia de los segundos, no son desviados por los campos magnéticos que permean el espacio, y por lo tanto es más sencillo rastrear su procedencia.

"Esta es la primera vez que tenemos pruebas firmes de una fuente de rayos cósmicos en el interior de una región de formación de estrellas masivas", asegura Luigi Tibaldo, de la Universidad italiana de Padua y uno de los miembros del equipo. "Se trata de un gran paso adelante en el camino hacia la comprensión del misterio de los rayos cósmicos".

El siguiente paso será averiguar de dónde obtienen exactamente los rayos cósmicos su ingente cantidad de energía. Podría ser, explica Tibaldo, que el "culpable" sea una única onda de choque generada por una supernova, pero también podría ser la acción combinada de diferentes ondas de choque. Para saberlo con certeza, será necesario observar la superburbuja del Cisne con una mayor resolución, elaborar mejores modelos de la dinámica de estas burbujas y obtener, además, nuevos datos de otras regiones en las que se forman estrellas masivas, tanto dentro como fuera de nuestra galaxia.

Una tarea enorme y que no ha hecho más que empezar...

Un grupo de astrónomos españoles obtienen la fotografía de la supernova más joven

Astrónomos de la Universidad de Valencia (este de España) han obtenido la imagen "radioastronómica" de la estrella supernova más joven jamás fotografiada, sólo catorce días después de que el astro explosionase en la galaxia del Remolino, situada a 23 millones de años luz de la Tierra. El equipo internacional de astrónomos, liderado por el español Iván Martí, retrató la estrella el pasado junio gracias a varios telescopios situados en España -el de Robledo de Chavela (Madrid) de la NASA y el del Instituto Geográfico Nacional en Yebes (Guadalajara)-, Suecia, Alemania y Finlandia.


Según informó hoy la citada universidad española en un comunicado, el "estallido cósmico", que supone la "muerte de una estrella", ha sido fotografiado con una resolución equivalente a "ver una pelota de golf en la superficie de la luna" y se ha convertido en la imagen que refleja el estado más temprano de este fenómeno.
Los resultados de esta investigación, en la que participan por parte española la Universidad de Valencia y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (sur), se publican esta semana en la revista "Astronomy & Astrophysics".

Con la combinación de varios telescopios se ha conseguido el equivalente a la capacidad de un telescopio "de miles de kilómetros de tamaño", lo que permitió obtener una imagen muy nítida de la supernova.

"A partir de nuestra imagen podemos acotar la velocidad de expansión de la onda de choque que se genera en la explosión", explicó el astrónomo.

El catedrático de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Valencia Jon Marcaide aseguró que con la precisión obtenida en la imagen "se puede buscar la estrella precursora en las imágenes de la galaxia anteriores a la explosión, además de calibrar mejor las nuevas observaciones previstas".

Las supernovas son explosiones con las que concluye de manera violenta la vida de las estrellas más masivas y, a pesar de que son muy brillantes en el rango de luz visible y ultravioleta, pocas de ellas emiten en radiofrecuencia, por lo que resulta difícil registrar estas observaciones con radiotelescopios.EFE

Científicos logran crear una médula espinal a partir de células madre humanas


Luego de un proceso de largo aliento y en el que los investigadores quemaron varios juegos de pestañas, un grupo de científicos de la Universidad de Florida Central finalmente consiguieron crear conectores neuromusculares en medio de músculos y células de médula espinal y sólo utilizando células madre.

El logro del equipo liderado por el bioingeniero James Hickman -que aparecerá en la edición de diciembre de Biomaterials- fue posible gracias a la colaboración de Herman Vandenburgh, profesor emérito de la Universidad Brown, que reunió las biopsias de células madre musculares de voluntarios adultos. Tras un detenido análisis, descubrieron que bajo las condiciones adecuadas las muestras podían combinarse con células de médula espinal para formar conectores (o uniones neuromusculares) que el cerebro utiliza para controlar los músculos del cuerpo.

Los ingenieros de la UFC describieron la técnica elaborada como un hito en el desarrollo de estos sistemas que estimulan funciones orgánicas y que tienen el potencial de acelerar de manera drástica la investigación médica y el desarrollo de medicamentos.

Link: A first — lab creates cells used by brain to control muscle cells (Medical Xpress)

Un militar Ruso culpa a radares de EEUU de la desaparición de la nave Fobos

La potente radiación electromagnética de los equipos en Alaska pudo haber afectado que la sonda interplanetaria perdiera el control


Radares estadounidenses pudieron haber provocado el fallo de la estación interplanetaria rusa Fobos-Grunt que quedó en órbita terrestre en lugar de tomar rumbo a Marte, según el teniente general Nikolái Rodiónov, ex comandante en jefe del Sistema de Prevención de Ataques Misiles de Rusia.

"La trayectoria del aparato Fobos-Grunt pasó por la zona de cobertura de unos poderosos radares estadounidenses en Alaska. Temo que la potente radiación electromagnética de aquellas estaciones pudo haber afectado los equipos de control de la sonda interplanetaria", ha dicho Rodiónov. A su juicio, Rusia debería estar preocupada por la presencia de los radares estadounidenses en Noruega y Alaska.

También ha llamado a usar menos componentes electrónicos extranjeros en la fabricación de misiles y aparatos espaciales rusos. "En cualquier momento (los fabricantes extranjeros) podrían mandar algunas señales, activar ciertos chips para dejar fuera de servicio un misil o una nave espacial", ha explicado.

Anoche, especialistas de la Agencia Espacial Europea (ESA) consiguieron por primera vez recibir datos de telemetría desde la estación interplanetaria rusa, que había permanecido muda desde su lanzamiento. La Fobos-Grunt debía cumplir una misión de 34 meses que incluía el vuelo a Fobos, el descenso en su superficie y, finalmente, el retorno a la Tierra de una cápsula con muestras del suelo del satélite marciano.
El proyecto, con un coste de 5.000 millones de rublos (unos 170 millones de dólares), tenía como objetivo estudiar la materia inicial del sistema solar y ayudar a explicar el origen de Fobos y Deimos, la segunda luna marciana, así como de los demás satélites naturales en el sistema solar.

Roscosmos, la agencia espacial rusa, ha declarado que hay tiempo hasta fines de mes para intentar reanimar la Fobos-Grunt y ponerla rumbo su destino: Fobos, una de las dos lunas de Marte.

Quince mundos donde buscar vida extraterrestre

Científicos elaboran dos rankings, que encabezan el exoplaneta Gliese 581g y Titán, de los planetas y lunas con más posibilidades de albergar vida tal y como la conocemos o diferente en extremo

               El exoplaneta Gliese 581g puede ser el más parecido a la Tierra

El número de planetas descubiertos en órbita alrededor de una estrella que no es el Sol llegará en los próximos años, casi con toda seguridad, a varios miles. Pero aunque la lista de estos exoplanetas recién descubiertos crece cada vez más, la búsqueda de vida fuera de nuestro Sistema Solar probablemente se centrará en un puñado de ellos, aquellos que exhiben condiciones similares a la Tierra. Pero esta fórmula quizás resulte excesivamente restrictiva. Un equipo internacional de científicos de la NASA, el Instituto SETI de búsqueda de vida inteligente, el Centro Aeroespacial Alemán y cuatro universidades ha propuesto que se contemplen dos criterios a la hora de buscar mundos habitables: el más común, lo que se conoce como índice de similitud de la Tierra (ESI), la búsqueda de la vida tal y como la conocemos, y otro más complejo, el de habitabilidad planetaria (PHI), que admite condiciones extremas, casi imposibles, en las que pueda desarrollarse alguna forma de vida absolutamente extraña y desconocida. La investigación aparecerá publicada en la revista Astrobiology.

Para la mayor parte de la comunidad científica, la búsqueda de vida extraterrestre ha tenido a nuestro planeta como mejor modelo, lo que se conoce como índice de similitud de la Tierra (ESI). Ese modelo otorga a la Tierra un valor máximo de 1. Le sigue en la lista el exoplaneta Gliese 581g, un mundo a 20,5 años luz de nosotros descubierto hace un año, que tiene tres veces la masa de la Tierra (suficiente para sustentar una atmósfera) y que se encuentra justo en el centro de la zona de habitabilidad de su estrella, aunque su descubrimiento no estuvo exento de polémica y algunos astrónomos incluso cuestionan su existencia.

A Gliese 581g se le otorga una asombrosa puntuación de 0,89. Sus posibilidades de albergar vida serían, si realmente reúne las condiciones que se anunciaron en su día, absolutamente asombrosas. Nada hay en el Universo conocido que resulte más parecido a nuestra bola azul. Otros dos exoplanetas hermanos que orbitan la misma estrella, Gliese 581d y Gliese 581c se sitúan en segunda y tercera posición, con una puntuación de 0,74 y 0,70. Detrás de ellos se sitúan Marte (0,70), Mercurio (0,60), los exoplanetas HD 69830 d (0,60) y 55 Cancri c (o,56), la Luna (0,56) y de nuevo otro Gliese, el e (0,53), según informa la BBC.

«En la práctica, el interés de los exoplanetas se va a centrar inicialmente en la búsqueda de los que sean parecidos a la Tierra», explica Schulze Makuch, uno de los autores de la investigación. Pero, a su juicio, este índice, que tiene en cuenta el radio, la masa y la temperatura del mundo en cuestión, no es el único que puede ayudar a encontrar vida extraterrestre.

En Titán o Marte


Makuch propone que los científicos trabajen también con otro índice, el de habitabilidad planetaria (PHI), más complejo, para describir una variedad de parámetros químicos y físicos que en teoría pueden ser propicios para la vida en condiciones más extremas y menos parecidas a las que disfrutamos en la Tierra.

En este caso, las formas de vida que pudieran aparecer podrían ser completamente extrañas y desconocidas.

En este caso, la lista de habitabilidad estaría encabezada por Titán -la luna más grande de Saturno-(0,64) y seguida de Marte (0.59), la luna Europa -gira alrededor de Júpiter- (0.49), los Gliese g (0.45), d (0.43) y c (0.41), Júpiter (0.37), Saturno (0.37), Venus (0.37) y Encélado -también satélite de Saturno- (0,35).
«La habitabilidad, en el sentido más amplio, no se limita necesariamente al agua como disolvente o a un planeta alrededor de una estrella», dicen los investigadores. «Por ejemplo, los lagos de hidrocarburo de Titán podrían albergar una forma de vida diferente. Estudios similares en los entornos de hidrocarburos en la Tierra indican claramente que estos ambientes también pueden ser habitables. Planetas errantes huérfanos de estrella también podrían concebir las funciones adecuadas para alguna forma de vida».

Los autores reconocen que considerar la probabilidad de la existencia de una forma de vida desconocida, que se desarrolle en condiciones que nos parecen imposibles, es un reto especulativo. Pero la alternativa, apuntan, supone correr el riesgo de olvidarnos de mundos potencialmente habitables utilizando supuestos excesivamente restrictivos. Los científicos esperan que las futuras misiones espaciales y el desarrollo de los telescopios puedan proporcionarnos nuevas y más sofisticadas pistas para descubrir si algo respira ahí arriba.