miércoles, 15 de febrero de 2012

Energía nuclear más segura

Diseñan nuevos reactores nucleares modulares más seguros, pasivos y pequeños que no adolecerían de los problemas que tuvieron los de Fukushima.




Muchos de los reactores nucleares del mundo usan el agua como refrigerante, pero en su lugar se pueden usar otras sustancias como el sodio o el plomo líquidos. Este tipo de reactores pueden tener ciertas ventajas sobre los actuales que, como demuestra el accidente de Fukushima, no son tan seguros como parecía.

El departamento de la energía de EEUU y el Laboratorio Nacional Argonne trabajan sobre nuevos diseños de reactores en los que la refrigeración sea pasiva y no se necesite energía externa para refrigerar el núcleo una vez éste se haya parado debido a alguna eventualidad. Si recordamos un poco, el mayor problema que hubo en Fukushima fue el carecer de energía con la que mover las bombas que refrigeraban los núcleos de los reactores.

Energía nuclear espacial

Plantean el uso de reactores nucleares para alimentar misiones espaciales de larga duración, tripuladas o al Sistema Solar exterior.




Si aquí en la Tierra es discutible el uso de la energía nuclear, en el espacio parece ser la única opción posible si se desea explorarlo adecuadamente.

Michael Houts, del Marshall Space Flight Center de la NASA en Huntsville, propone el uso de la energía nuclear para enviar astronautas a Marte. Su proyecto actual (de sólo 3 millones de dólares por el momento) pretende estudiar el uso de este tipo de energía para la propulsión espacial. Pequeños reactores nucleares podrían revolucionar la exploración del Sistema Solar, tanto con sondas robóticas como con misiones tripuladas. Para lugares más allá de la órbita de Júpiter la luz del Sol es tan poco intensa que el uso de la energía solar está fuera de lugar.

Imperdible: El camaleón más pequeño del mundo cabe en la cabeza de un fósforo




La gran característica de los camaleones es su increíble capacidad para cambiar de color y camuflarse con su entorno según la necesidad, pero nada de eso le hace falta a este espécimen recientemente descubierto en un pequeño islote contiguo a Madagascar.

Alcanza a medir menos de tres centímetros, lo que los hace incluso más chicos que el típico bocado que pueden servirse sus parientes mayores que son más familiares para todos nosotros.