Cada una de las púas de un erizo de mar se compone en un 99,9 por
ciento de caliza, un material muy común que forma cristales diminutos
que son muy duros (no es fácil rayarlos) pero que se rompen con
facilidad. Se ha descubierto ahora cómo estos animales marinos usan
caliza o cal para formar las púas que los caracterizan, combinando esta
dureza con una flexibilidad que dota a la estructura de una notable
resistencia a los golpes.
(NCYT) Los diminutos cristales de calcita están incrustados, como
ladrillos en una pared, en un mortero de cal amorfa mezclada con
pequeñas cantidades de proteínas biológicas.
Conocer a fondo los entresijos de esta estructura abre el camino
hacia el diseño y la fabricación de nuevos y sofisticados materiales
compuestos, basados en las púas del erizo del mar.